Marcela Macková
Česká republika 🇨🇿
Autora de pinturas ingenuas, expresivas y juguetonas que redescubrió el mundo a través de los ojos de su hijo pequeño. En la universidad pintaba una piruleta de Chupa Chups. Pero no era colorido como lo conocemos, era invertido, contrastado, conceptual. Era un trabajo semestral sobre la "cultura del reciclaje". Poco sabía entonces que ese tema en concreto me tocaría un día personalmente, que buscaría una nueva dirección y una nueva forma de crear.
Me llamo Marcela, pero la mayoría de la gente me llama Máca. Estudié educación artística y lengua checa, fui a "zuška" durante diez años y más tarde enseñé a niños en la escuela primaria. El arte siempre me ha acompañado, pero a veces en silencio. Sólo cuando nació mi hijo mi mundo volvió a iluminarse con colores que antes sólo sospechaba. De repente, no cogía un pincel porque me apeteciera crear, sino porque tenía que hacerlo. Porque, de repente, mi mundo interior empezó a estar formado por colores, olores de lápices de colores infantiles, historias sobre animales del bosque y una imaginación que trasciende la lógica del mundo de los adultos.
Son me mostró el camino de vuelta a la alegría, al juego, a mí misma. Creo pinturas ingenuas y expresivas, a veces absurdamente coloridas, a veces suaves y soñadoras. A menudo los protagonistas son animales, robots u otras criaturas, a través de los cuales represento emociones, historias y cualidades humanas. Mis cuadros tienen un estilo sencillo pero un subtexto profundo. A menudo acecha en ellos una nostalgia que te transporta a tu yo de la infancia, aquel que creía que todo era posible. Y todavía lo es.
Me inspiro en momentos ordinarios, en un sueño, en una conversación, en la forma en que los niños ven el mundo. Cuando pinto, fluyo. El tiempo se detiene, la música suena, los colores fluyen y me siento como en casa. Pintar es mi terapia, mi alegría, mi adicción y mi brújula. Los días que no estoy creando, es como si no tuviera alas. Ahora me dirijo hacia mis próximos sueños: exponer mis cuadros, donde quiero combinar arte y juego, y videotutoriales sobre cómo crear con niños. Quiero ofrecer a padres e hijos lo que la pintura me ha dado a mí: tiempo juntos, imaginación y la magia de crear. Mis cuadros no son sólo decoración. Son una puerta a otro mundo. Un mundo donde los sentimientos son honestos, los colores no tienen límites y los sueños están permitidos. Y creo que ahí nos encontraremos.