Elegir marco
Descripción
El Sáhara no es aquí arena ni horizonte.
Es calor. El rosa, el rojo, el marrón y el beige se funden entre sí.
Las pinceladas son amplias, el color denso; las salpicaduras blancas interrumpen la superficie como la luz sobre la tierra al rojo vivo. Todo el cuadro respira calor.
No es un mapa del desierto. Es su pulso. Un desierto.
Una extensión ardiente.
Toda la fuerza del sol en el color.
Pintura abstracta expresionista contemporánea (énfasis en el gesto, el contraste y la energía).
El Sáhara como sensación de calor: tonos rosas, rojos y arena. Una obra potente, cálida y decorativa.
Queda bien en el salón, en el despacho y en cualquier interior moderno.
Obra original.
Única en su género.