Elegir marco
Descripción
Siete margaritas blancas decidieron que ya no serían solo un prado. Tomaron todo el verano y lo apretaron en un pequeño ramo. Blanco tan puro que ven en él su propia inocencia. Amarillo tan cálido que sienten en él el sol en la cara. Cada flor es un pequeño milagro que no tiene miedo de ser simple y precisamente por eso es irresistible. El autor las pintó con un suave aliento, como si temiera que las margaritas en cualquier momento volaran de vuelta al prado. La pintura es pequeña, pero su energía es infinita: como cuando abren una ventana en junio