Elegir marco
Descripción
El retrato evoca sentimientos contradictorios: los monjes Shaolin son percibidos como duros, fuertes, valientes, con un autocontrol extremo. Ellos no lloran. Gracias a la meditación y al desafío diario de sus propios límites, su mente está tan entrenada que no reaccionan con ira, impulsivamente, saben controlar sus emociones. Entonces, ¿por qué llora este monje? Los hombres no lloran... Al mirar al hombre en el cuadro, esta frase nos parece cada vez más absurda.