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Descripción
El elefante está de cara a nosotros.
Tiene las orejas anchas, los colmillos claros y la trompa tranquilamente bajada.
Detrás de él hay un murete en cálidos tonos marrones. Toda la escena es tranquila y solemne.
No es una escena de la selva. Es un encuentro: una criatura grande y tranquila, vista de cerca. Un elefante.
Una mirada.
Toda la fuerza del silencio.
Pintura figurativa moderna de un animal (obra contemporánea con énfasis en el carácter, la forma y la atmósfera).
El elefante mira de frente al espectador. Una obra potente, serena y decorativa.
Queda bien en el salón, el despacho, el pasillo e incluso en la habitación de los niños.
Obra original.
Única en su género.