Elegir marco
Descripción
Cientos y cientos de pequeños trazos pintados a mano se funden en un único torbellino vivo. Acentos dorados, beis, rosas y turquesas bailan en el lienzo como granos de arena llevados por el cálido viento Sirocco. El cuadro no es estático, cambia, se mueve y brilla según la luz y el ángulo de visión. Gracias a su enorme formato, se convierte en la dominante absoluta de cualquier interior, aportando a la habitación luz, calor y una sensación de desierto infinito. Puede colgarse en vertical y en horizontal. Cuando el Sirocco entra en la habitación… un viento del desierto que huele